La Sociedad de los Ciudadanos
En las tareas de la planeación del futuro, el gobierno siempre ha hecho su parte. Mal o bien, pero siempre ha pensado qué hacer y cómo hacerlo… y allí están los resultados para disfrutarse o padecerse.
El problema es que la “sociedad de los ciudadanos”, aquellos que no somos parte de “lo público”, no tenemos manera de intervenir en la construcción de nuestro futuro. Digo, hay espacios, simplemente no sirven de mucho porque están diseñadas para la consulta y no para la interlocución o la decisión. No obligan a nada, ni establecen compromisos evaluables, por lo que las colaboraciones o las sinergias que pudieran generarse se reducen al mínimo. Normalmente son impulsos generados por demandas sociales y reacciones institucionales ideadas para torearlas.
El gobierno va solo
El gobierno está en lo suyo. Gracias al neoliberalismo el gobierno minimizó su papel de rector del desarrollo para dejarlo surfear entre los impulsos del mercado. En ese contexto, los gobiernos se limitaron a la conciliación de los intereses de los grupos interesantes, desatendiendo la armonización del desarrollo aunque de ello dependiera el futuro de las entidades. Por eso no deben sorprendernos los nudos gordianos que ahora afloran por todos lados. Así, cada año que pasa los problemas se hacen más complejos y las soluciones cada vez más caras. Por eso es indispensable encontrar esquemas de colaboración público-privado en lo económico y público-social en lo político-urbano.
La gran crisis económica catalizará a los gobiernos a reconcebir su rectoría, algo que ya se venía dando en los grandes organismos supranacionales (OECD, CEPAL, BM). Ellos tienen tiempo hablando de gobernanza, planeación participativa, participación corresponsable y temas parecidos.
La Gobernanza
“La confianza, como todo sentimiento no se decreta. De la misma forma, no se puede administrar una sociedad en base a decretos. Una buena gobernanza se basa en el restablecimiento de un pacto social en la comunidad interesada.” dice uno de esos organismos. Ese es el principio de las nuevas teorías que llaman a hacer las cosas en conjunto, gobierno y sociedad, bajo el entendido de que si no se gesta una colaboración jamás se podrá avanzar al ritmo de la problemática.
El eslabón que falta
Pero el problema no radica en el quehacer del gobierno, que insisto, está en lo suyo. El problema está en la contraparte, en la que le corresponde a la sociedad de los ciudadanos.
El concepto de gobernanza se gestó del estudio de la gobernabilidad en sociedades con “Estados” débiles (pero usos y costumbres fuertes, que enmarcan el “pacto social” que rige la conducta, la convivencia y la colaboración de la comunidad). Así, la gobernanza es un asunto que funciona gracias a la consistencia del tejido de las redes sociales en la comunidad.
Guadalajara ahora es un semillero de organizaciones comunitarias con buena pujanza: Parlamento de Colonias, Complot, Guadalajara 2020, Colectivo Ecologista de Jalisco, Guadalajara en bici, Ciudadanos por Colomos, Grupo Acueducto, Un Salto de Vida, Red Ciudadana y muchas otras. Hay de todo pero aún no hay lo suficiente; les falta capacidad de interlocución.
Sobre la interlocución:
“En la tradición centralista de nuestro país, donde el diálogo lo coordinaba un gobierno con gran concentración de recursos y poder, los mecanismos y los niveles de la concertación aún son incipientes. Por ello es fundamental la tarea de construir a los nuevos interlocutores tanto en el terreno de la economía y como en el de la sociedad; Dichos interlocutores deben contar con tres atributos: 1) Razones contundentes en sus argumentos, los que emanan de la lógica de sus objetivos y de la profundidad de su propuestas; 2) Fuerza, que proviene de la unidad y de la amplitud de la representación; y 3) Poder, que tiene que ver con la capacidad de impacto en la vida pública de la entidad”.
Alberto Pérez Martínez, Paso de Cebra, Público, diciembre 09.
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