Recientes

Los Amigos de la Cuadra

Hace algunos meses, recibí una llamada telefónica de número desconocido. El interlocutor me dijo: “Soy el Cuña, de Pinar de la Calma, cómo estás? Me dio tu teléfono tu hermano, estoy haciendo un grupo de Wathsapp y quiero saber si te puedo agregar”.

Así comenzó una conversación grupal que a la fecha no cesa de tener cientos de mensajes al día, procedentes de una treintena de exvecinos, amigos de mi colonia de los años ochenta en el sur de Zapopan, cuando el periférico era de verdad la orilla de la orilla.

La bola de cuates, que sin cita previa nos reuníamos casi todas las tardes en una esquina de la colonia, hemos recordado después de 30 años, cosas que la memoria individual olvida: bromas, apodos, música, paseos y una que otra anécdota que la memoria colectiva devolvió a los recuerdos individuales.

Transcurridas tres décadas la ciudad es radicalmente distinta. Para comparar con aquella Guadalajara ochentera, basta mencionar uno solo de los rasgos característicos de hoy: los cotos. Por aquellos años eran casi inexistentes, o bien se denominaban de otra manera: club, condominio, fraccionamiento… pero tenían un sentido más bien orientado a la exclusividad, en tono glamoroso.

Uno de los miembros de El Jarro del Gato, nos contó hace poco que algún estudioso de las ciencias sociales hizo una investigación reciente que arroja entre otras cosas, que entre el 30 y 40 por ciento de la población de Zapopan vive en Cotos.

¿Eso es bueno o malo? Supongo que hay opinión dividida, lo que me parece un hecho innegable, es que los muros dividen.

No se trata de que éstos caigan, ni que fuera propuesta de campaña independiente, sino de lo deseable que sería tener menos razones para seguir levantando esos muros colocando rejas y aduanas, que nos hacen sentir más seguros.

Más allá de la idea de exclusividad, la vida en Cotos se ha multiplicado porque queremos estar menos expuestos a los riesgos de las calles. Buscamos seguridad porque nuestra ciudad nos da miedo.

Hoy los llamados Cotos, palabra que por cierto desconcierta a todo visitante foráneo que escucha una conversación de los locales, no son sólo de alto rango económico, proliferan los de nivel medio con casas muy comerciales, con entradas y nombres pretensiosos.

En aquellos lugares que originalmente no fueron concebidos como Cotos, cada vez es más frecuente encontrar calles cerradas con casetas de vigilancia, muros perimetrales arbitrarios, mallas electrificadas, elementos de seguridad privada haciendo cuestionables rondines.

Se ha complacido a los nuevos fraccionamientos para que tomen las áreas públicas y hagan uso de ellas cerrando el paso a los demás; aparte de beneficiar el interés del constructor de aprovechar cada metro cuadrado al interior de los Cotos, la autoridad lo hace también para quitarse de encima la obligación de brindar seguridad a una ciudad que crece brutalmente.

Seguramente los amigos del Coto ahora sustituyen a los amigos de la cuadra, ignoro si hoy se organizan partidos de fut bol contra los de otro Coto, no tengo idea si surgen las broncas entre Cotos, como lo fueron aquellas contra colonias vecinas, pero es muy probable que hasta en eso la forma de relacionarse es distinta.

Después de 30 años, volver a encontrar a los amigos de la cuadra me provocó la comparación con una y otra ciudad, la de los ochentas y la actual.

Le pregunté hace unos días a un amigo reciente: ¿dónde vivías en 1980? Recordamos lugares de visita común, parques, centros comerciales, rutas de camiones, el limitado pero agradable trolebús, vochos bajitos, antros (palabra en aquél entonces usada sólo para calificar a los de mala nota) y muchas otras cosas que hacían de la vida de los jóvenes clasemedieros, una forma obligada de vivir la ciudad sin estar acuartelados en un perímetro de vigilancia.

Gracias a “el grupo”, he disfrutado del recuerdo de aquellos años y aquella ciudad que no lucían tan peligrosa y dividida. Mientras llegan tiempos mejores que eviten la necesidad de construir bardas, casetas y alambrados, al menos ahora existe el WA, que es muy divertido, útil y creativo, pero sin duda no se compara con la bola de amigos de la colonia reunidos en vivo en la esquina de la cuadra.

14 comentarios en Los Amigos de la Cuadra

  1. Maria Dolires Reynoso // 22 septiembre, 2015 en 12:54 am //

    Graciiiiias Lalooo….

  2. Recuerdos de cuando el periférico era la orilla de la ciudad y era de la un sentido de ida y uno de vuelta, excelente aportación Flaco.

  3. Excelente reflexión y sin duda no hay como poder hablar y ver aquellos amigos de años atrás , los tiempos cambian y las barreras las pone uno, pero como bien dices no hay nada como poder darnos un abrazo personalmente. Saludos

  4. Muy buen artículo ,exelente comparacion de las fronteras y aduanas que nos se

  5. Separan en los votos donde ya no hay tiedita en la esquina para juntarse

  6. Cotos

  7. Me encanto Lalo tu reflexión y más ser participe de ella , para mi el volver a encontrarnos me a dado mucha felicidad y motivación de vida,gracias por ser mis amigos ,los quiero ❤️

  8. Interesante reflexión para conocer la ciudad que no disfrutamos los que somos de fuera y ahora vivimos encuartelados en cotos :/

  9. Amigo, excelente descripcion de la Sociedad del Guadalajara de Los 80’s donde Los delitos que mas nos impactaban en eso momentous era que te robaran Ty stereo o tus espejos de Tu coche. Donde disfrutabas tu pandilla de amigos a un concierto de Green Hat o ir a una fiesta privada donde tocara SONIDO LAX O SONIDO ZEPPELIN. Donde usabamos Vans hawaiianos o de cuadritos. Gracias Amigos por recordarme esa epoca donde fui inmensamente feliz donde adopte una Ciudad como si fuera en la que habia nacido… Saludos y Gracias por recordarmelo mI buen Amigo Mimoso ( con todo respeto y carińo)

  10. Amigo Lalo,
    Me siento participe de esas vivencias que mencionas de la ciudad en los años 80tas, cada vez que visito la Perla Tapatía desde que partí a finales de los 80s me sorprende la pujanza, dinamismo y la fase siempre cambiante de una ciudad que no para de transformarse y siempre quiere ser su propio referente de urbanismo y esquemas de negocios innovadores, agresivos y rompe esquemas tradicionales.

  11. Me hiciste recordar mi propia cuadra. Buen artículo, mi Lalo.

  12. enrique gil el cuña // 23 septiembre, 2015 en 5:44 am //

    Amigo Lalo
    Genial descripci9n de nuestras vidas en los ochentas, que como dice nuestro amigo tavo, eramos inmensamente felices y alegres…
    No cabe duda que la vida es un suspiro y el tiempo no pasa volando,
    Somos nosotros los que pasamos por el, la vida cambio mucho….
    Y estoy seguroque fue un privilegio y. Una bendicion de dios el que nos hayan tocado esos años geniales, …..que buena musica en los ochentas, te mando un abrazo grande lalito…

  13. Me encanta descubrir como empiezas a desentumirte, mi estimado Eduardo

  14. Monica Ballescá // 30 septiembre, 2015 en 8:51 am //

    Saludos Lalo, buena reflexión sobre las nuevas maneras de vivir lo público en contextos de búsqueda de seguridad y comodidad, que nos hacen entender una nueva manera de hacer comunidad, que aquí está la clave para mí. No importa si estas en coto o no lo relevante es hacer comunidad y vecindad. Que gusto leerte.

Los comentarios están cerrados.