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The Buck Stops Here, La responsabilidad como rasgo inexcusable del genuino estadista

En la vida política de los países tienden a resaltar los presidentes mas notorios y no necesariamente los más notables, por lo que sus acciones y legados tienden a pasar desapercibidos o en segundo plano, en comparación de aquellos que tuvieron una vida mas conocida o quienes gobernaron durante una era histórica relevante. Tal es el caso de dos presidentes norteamericanos que coinciden en haber llegado a la oficina oval por condiciones lamentables como el deceso del titular, por enfermedad o asesinato.

Muchas personas pueden hablar, o pretenden hacerlo, respecto de los legados de Roosevelt o Kennedy, pero son pocos quienes conocen o aprecian el legado de sus sucesores, Truman o Johnson. En esta ocasión hablaremos del primero, en una faceta de su personalidad que conviene resaltar en esta lamentable época cuando el mundo más necesitó estadistas y solo tuvo populistas, ante el acecho del neostalin ajedrecista.

La faceta que quiero resaltar de Truman es su insistencia a tomar la responsabilidad por sus decisiones y no trasladársela a subalternos o antecesores. Esta tendencia vulgar a excusarse por el pasado es recurrente en el caso del señor “Trun”, pero no solo ahí. La postulación a un cargo tan alto implica el conocer los problemas a los que se enfrentará, las capacidades del Estado para hacerlo y el talento para afrontarlas, amén de una adecuada estrategia, y de un gabinete que no sea decorativo sino ejecutivo.

Como presidente de los Estados Unidos hacia el cierre de la segunda guerra mundial y el inicio de la guerra fría. Truman debió tomar decisiones muy complejas con respecto del cierre en el teatro pacífico y las negociaciones finales frente a Stalin y Churchill. Particularmente la decisión de la primera, pero sobre todo la segunda bomba atómica, fue bastante dura, compleja y polémica, pero el estudio de las condiciones en que se tomó la decisión hablan de alternativas muy difíciles, indeseables, pero necesarias. Tras la cruenta batalla de Iwo Jima se hicieron cálculos de las bajas norteamericanas y civiles que implicarían tomar la isla por asalto:  268,000 bajas al ejército y cerca de 800,000 civiles. Truman, asumió las consecuencias de su decisión y la tomó.

En la foto se puede apreciar la frase que anuncia su disposición a asumir la responsabilidad conferida: “The Buck Stops Here”; esta frase no es de su autoría, sino del imaginario popular estadounidense y tiene un origen interesante. En el viejo Oeste era muy apreciables los cuchillos estilo Bowie, que llevaban cacha de hueso de venado (Buck). Al jugar poker en una mesa, para balancear el juego, se planteaba que por cada mano se cambiara de tallador, y que les tocará en su turno a todos. Para llevar cuenta de a quien le toca y revestirle un principio de autoridad, se plantaba el cuchillo en la mesa en la silla del repartidor en turno. Se decía “pass the Buck” y de esta manera, el cuchillo, la responsabilidad y autoridad cambiaba de mano. Truman adaptó el término para mandarse hacer un letrerito que lo acompañó en el escritorio presidencial. The Buck stops here, habla volúmenes sobre la necesaria disposición de aceptar la responsabilidad conferida.

Tanto en Estados Unidos como en varios países es normal que personas “a cargo” se “pasen la bolita”, eludiendo sistemática y vergonzantemente el ejercicio de la responsabilidad que les corresponde. “I take no responsability” es quizá una de las frases mas desafortunadas de cualquier presidente norteamericano y marcará su gestión. Truman suena similar pero claramente es la antípoda de la irresponsabilidad.

1 comentario en The Buck Stops Here, La responsabilidad como rasgo inexcusable del genuino estadista

  1. Señor Alatorre, Norteamérica incluye a tres países, de arriba a abajo: Canadá, Estados Unidos y México. Cuando te refieres en tu texto al presidente norteamericano, para no caer en el absurdo que los ignorantes caen, debieras decir estadunidense. Si acaso, también por ignorancia dijeras el presidente sudamericano, tendrías que justificar a cual de todos los sudamericanos te refieres. En otro tema; pretender justificar con un razonamiento frívolo las dos bombas que Truman ordenó lanzar contra población civil en Japón, es totalmente injustificable, fue un crimen de lesa humanidad, Un verdadero infierno que acabo con las vidas de ancianos, adultos, niños y bebés sin discriminar a las mujeres, si hubieras estado ahí, tal vez tu punto de vista estaría basado en la realidad, el tuyo es tendencioso.
    Afectuosamente… Jaime MARÍN

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