Entre las pelotas… dos que tres para empelotarse
Las Elecciones en Jalisco II
Entre las pelotas… dos que tres para empelotarse
Las elecciones en Jalisco, parte 2
Después del postre… todo sabe desabrido
A nivel estatal los resultados son menos espectaculares que los que tuvo Guadalajara municipio pero son esencialmente los mismos. PAN, PRI y la entelequia de la izquierda que cohabita en Jalisco fueron duramente castigados. Si tomamos como base las elecciones en los municipios –que son las más cercanas a la población–, el PRI en el 2015 obtuvo apenas el 30% de la votación valida, casi diez puntos menos que su promedio en las cinco elecciones que se han llevado a cabo en lo que va del siglo XXI. Sin embargo, llama la atención la constancia de su 40% en las primeras cinco elecciones con un volumen que no bajó de 850 mil y sufragios en los seis procesos. (Los obsesos pueden comparar las dos gráficas)
En el mismo periodo, el PAN, que dominó al PRI con votaciones por arriba del 40% del 2000 al 2006, cayó a los 30s%, en el 2009 y el 2012 pero para el 2015 se desbarrancó al 17%. Es decir, de aquel chorro de voz, apenas le quedó un chisguete.
El PRD, el PT y Morena, que representan a las izquierdas como tercera fuerza nacional, resultaron acorraladas y al borde de perder el registro como partidos independientes. El PRD, que en algún momento del siglo pasado quiso competir con más del 15% de los sufragios, ahora apenas arañó el cuatro por ciento de la votación en los municipios. Morena rebasó por una décima el dos por ciento, mientras que al PT le falto otra décima para alcanzarlo. En conjunto apenas lograron un ocho por ciento de la votación municipal en el Estado.
Los ganadores fueron los movimientos que desafiaron al sistema político: Los grandes ganadores de las elecciones, no tanto por el número de votos o que alcanzaron o posiciones que ganaron, sino por la manera de irrumpir en el escenario del poder son Enrique Alfaro y Pedro Kumamoto. Así: Alfaro y Kumamoto, no MC o Wikipolítica. Ambos son las cabezas y representaciones de sus movimientos insurgentes.
Antes de que Enrique Alfaro se involucrara con MC, el otrora Partido Convergencia, el partido tenía una votación que apenas alcanzaba el 3% de los votos (2009). Para el 2012, ya bautizado como Movimiento Ciudadano, en coalición con el Partido del Trabajo y con Alfaro como Candidato a Gobernador llegaron al 19% de la votación o 615 mil votos en las elecciones a munícipes. No obstante, en las de gobernador pasaron del millón cien mil votos, siendo derrotado por la alianza PRI Verde que obtuvo un millón 300 mil votos, pero sólo cuatro puntos porcentuales de diferencia (MC: 35.14%, PRI-PVEM: 39.61% y PAN: 20.36%).
Los números son significativos: en el 2012 MC registró 112 planillas municipales. En Guadalajara, Zapopan, Tlajomulco, Tlaquepaque y Puerto Vallarta obtuvieron conjuntamente más de 400 mil votos. En 51 sacaron arriba del 15% de la votación –porcentaje que permite competir electoralmente– y donde se ubicaron Puerto Vallarta y Tlajomulco, que ganaron en aquel entonces. En 46 municipios adicionales obtuvieron más del tres por ciento de la votación que ahora les exige la ley para mantener el registro (y menos del 15%) y solo en 15 obtuvieron menos del tres por ciento. En trece no participaron. Los que se han dedicado a construir partido saben del valor que representan esos números.
2015 fue aún más espectacular: Los cinco municipios con más votación en el 2012 ahora los ganaron alcanzando en ellos más de 660 mil votos. Triunfaron en pocos municipios, pero son grandes e importantes; Gobernarán el 63% de la población del estado.
No obstante, la evolución de esa fuerza emergente, MC, no fue un proceso nacional, estuvo constreñida al Estado de Jalisco y soló en torno a la figura de Enrique Alfaro y su equipo cercano. Ellos supieron construir una estructura partidaria importante entre el 2011 y el 2015. La clave estuvo en el discurso y en el manejo de las redes sociales, pero eso será materia de otro artículo.
Enrique Alfaro no encabezó una erupción como la de Kumamoto. El Alfarismo, si se le puede llamar así, es un movimiento que cobró forma en enero del 2011, cuando se gestó la organización política “Alianza Ciudadana” y cuya primera manifestación electoral se dio en el 2012 en convenio con MC y el PT. Desde entonces vino madurando.
Alfaro construyó su imagen como un desafío al Gobierno priista; una rebelión a un sistema político desgastado y obsoleto. Con audacia en su estrategia de Marketing, fue capaz de proyectar una imagen de que ellos eran políticos más capaces e inspirados que podían cumplir lo que ofrecían. Esquemáticamente un: Yo sí sé, Yo sí puedo y Yo soy honesto. Demoledor. Parafraseando sus mensajes pudiéramos resumir en: “La gente está harta… Por eso vamos a cambiar la historia” Combinado con la oferta de un proyecto de ciudad en cinco ejes: “Vamos a construir una Ciudad Digna, una Ciudad funcional, una Ciudad Segura, una Ciudad Consciente, y una Ciudad Líder”.
Pedro Kumamoto es un caso especial: Universitario de 25 años con casi nula experiencia política. Sus antecedentes se remontan al 2011, cuando en la Ciudad de México un manojo de muchachos hartos del sistema de Partidos decidió organizar Wikipolítica. Poco más de una docena de chavos en Jalisco, Pedro entre ellos, resolvieron abrir el capítulo local y cuando la reforma política abrió la ventanita de las candidaturas independientes, decidieron ir por una[1].
Como para la recolección de firmas que requerían para su registro no había fondeo institucional, las recabaron de la forma en que sabían cómo hacerlo: construyendo redes de colaboración, con amigos, conocidos y no tan conocidos. WhatsApp Facebook y Twitter calentaron el ambiente y convocaron a eventos específicos. Lograron su meta habiendo invertido en ello sólo 14 mil pesos. Esa fue su primera victoria que difundieron a los cuatro vientos: Se puede hacer política gastando poco dinero. La política se trata de ganar voluntades… y el enojo ciudadano contra los partidos jugó a su favor.
El Distrito X donde participó Kumamoto es un distrito de clase media alta, con buen nivel cultural, donde el voto nulo había tenido su mayor expresión tres años atrás. Distrito dominado por el PAN durante los últimos 18 años. Su campaña se concentró en tocar casa por casa, pero también hicieron talleres en parques o jornadas de limpieza de áreas públicas. Su mensaje, con una versión más poética del “sí se puede” setentero: “Los muros (que separan a los representantes de los representados, los que nos mantienen fuera de la toma de decisiones, los que resguardan el interés de pocos y anulan el de muchos) si caen” complementada con propuestas positivas que evocan la “colaboración colectiva que promueven los Wikis, “Ocupemos la ciudad, habitemos la política”, y aderezada de retoques que cepillaron el enojo ciudadano contra los partidos “pongamos a temblar a los partidos”. Fueron claves para aglutinar las voluntades de su distrito.
El Distrito X donde participó Kumamoto tiene 282,680 electores en la lista nominal y 445 casillas. Fueron a votar 152,151 mil ciudadanos, el 53.8% del total. Escasos dos puntos porcentuales más alto que el promedio en la entidad (51.84%). Kumamoto alcanzó el triunfo con 57,447 votos, el 37.8% de la votación. Lo siguió la candidata de MC, con 34,719 votos, el 22.8%. El PRI-Verde lograron 24,885 votos, el 16.4% y el PAN apenas obtuvo 19,582 votos, el 12.9% del total.
Lo que más llama la atención de estos resultados es que Kumamoto venció a la “ola naranja”, que ganó el distrito X Federal y la elección municipal con una amplia ventaja sobre el PRI y sobre el PAN, como lo hizo en casi toda la zona metropolitana. De hecho, como se puede observar en la tabla 5, hubo 15 mil electores que votaron MC para la diputado federal, pero votaron por Kumamoto para diputado local, lo mismo hicieron más de siete mil priistas y casi nueve mil panistas. Otros 12 mil, anularon su voto o votaron por los partidos menores.
La participación electoral se enfría o la aceitunita que quedó desbalagada:
Si bien el sistema electoral de México, fue originalmente concebido para ampliar la representatividad de los actores a través de los partidos políticos, para este proceso electoral hace cada vez más evidente el desgaste de dichas instituciones. La decadencia tiene más que ver con razones políticas y la participación electoral es un buen termómetro para evaluarla. En el pasado proceso electoral Jalisco tuvo un 52% de participación ciudadana. Sin embargo, el abstencionismo fue el ganador en los 10 municipios más importantes del estado por su peso demográfico, político y económico, En dichos municipios apenas participo en promedio el 46.4% de los ciudadanos empadronados (Solo Guadalajara y Zapotlán el Grande superaron el 50% de participación). Para complicar un poco más la cuestión, si a dicha participación se le retira el 2.8% que representó el voto nulo y los candidatos no registrados, los partidos claramente en desventaja con apenas un respaldo del 45% de la votación total emitida.
La Tabla 6, permiten inferir lo limitado del respaldo a los gobiernos electos. Así, por ejemplo, la nueva administración de Guadalajara obtuvo el triunfo con 337,297 votos de una lista nominal de 1’229,094 electores; es decir, solo fue votada por el 27.44% de los electores. El nuevo gobierno de Tonalá, que tuvo la más baja participación de los municipios evaluados fue electo el 14.26% de los electores.
[1] Kumamoto, o el día que los jóvenes habitaron la política, Diego Petersen Farah, Nexos en línea, 9 de junio, 2015.




