Recientes

Ciudad Creativa Digital, una Responsabilidad de Todos

“Nosotros, escritores, pintores, escultores, arquitectos, apasionados aficionados por la belleza de París hasta ahora intacta, venimos a protestar con todas nuestras fuerzas, con toda nuestra indignación, en nombre del arte y de la historia francesa amenazadas, contra la erección en pleno corazón de nuestra capital, de la inútil y monstruosa Torre Eiffel.”

Así inicia una carta que distintos personajes de París enviaron al comisario de la exposición mundial llevada a cabo en 1889.

Hay momentos en la vida de las ciudades en los que se plantean retos altamente transformadores, ya sea de infraestructura como el caso de la Torre Eiffel, la opera de Sídney, el Guggenheim de Bilbao, o de transformación de la vocación local, como el desarrollo de la industria cinematográfica en Los Ángeles, de la moda en Milán, o la aeroespacial en Toulouse.

Curiosamente, estos proyectos que acaban convirtiéndose en los íconos de esas ciudades, de los países o incluso de épocas o culturas, suelen ser malentendidos, criticados y atacados, ya sea por simple desconocimiento, por francas objeciones de conciencia, por fallas reales en la ejecución de los proyectos o incluso por mala fe.

Guadalajara Ciudad Creativa Digital es uno de esos proyectos. A partir del liderazgo de la industria de alta tecnología de Jalisco, con el respaldo y apoyo de los gobiernos federal, estatal y municipal, con la opinión de cientos de ciudadanos entre los que estuvieron vecinos, empresarios y académicos, y con la experiencia de instituciones de alto prestigio internacional como el MIT de Boston, la Fundación Metrópoli de España y Accenture de Londres entre otros, se planteó en el 2012 una visión capaz de transformar a nuestra ciudad.

Nadie dijo que sería rápido, fácil o barato. El proyecto siempre fue visualizado al menos para diez años. Además, se ha visto atrapado en una transición de gobierno federal, una de gobierno estatal y dos de gobiernos municipales, con toda la complejidad política que ello implica.

La industria creativa local, que tiene mucho potencial pero no tiene aún el tamaño necesario para ser atractiva en el mercado global, exige legítimamente apoyos a la industria para desarrollar a sus empresas; sin embargo, a veces se olvidan los esfuerzos conjuntos de desarrollo de infraestructura o talento necesarios para lograr la gran visión.

Hay que decir también que en ocasiones le gana al gobierno la tentación de control autoritario del proyecto, y olvida que nació como una iniciativa común entre industria, academia y gobierno.

Este, como todos los grandes proyectos, tendrá tropiezos, errores de buena fe, e incluso actores que de manera indecente pretendan abusar de las oportunidades que el proyecto brinda. Por lo tanto, el escrutinio ciudadano es vital para promover la participación, para evitar los errores y para descubrir y castigar los abusos.

Pero incluso con todos estos riesgos, todos debemos ayudar al éxito final del proyecto. Por el bien de Guadalajara y de su futuro, la Ciudad Creativa Digital debe convertirse en realidad.

Hoy, hay que reconocerlo, el paso va lento. Estoy convencido que la única forma de que tome velocidad por el camino correcto, es apostar nuevamente a la participación de todos, y dejar atrás el autoritarismo gubernamental que parece haberse apropiado de la conducción del proyecto.

Con la participación de todos, y una clara apuesta por la transparencia y la constante rendición de cuentas, GCCD será sin duda una gran oportunidad de futuro para Guadalajara.