¿Y los más necesitados?
El riesgo de “pensar en voz alta”, como lo había anticipado, es que te inviten a hacerlo con otros, y que escuches cosas que te reten.
El día de ayer me invitaron a un grupo de amigos, a tener un rato de dialogo y reflexión sobre lo que estamos viviendo. Aunque había un tema planteado para la reunión, la verdad es que se nos fue el tiempo intercambiando opiniones sobre lo sucedido en Atlaya, en el Instituto Politécnico Nacional, en Iguala, Guerrero y otras calamidades.
Dedicamos algo de tiempo también a comentar el entorno de los partidos en este arranque de precampañas. Que si tal o cual en el PAN, que si fulano o mengano en el PRI, que si Movimiento Ciudadano, etc.
Debo decir que estaba entre verdaderos conocedores, y ninguno de ellos (excepto yo) miembro de algún partido político. Sin embargo, todos ellos con muchos años de observar, leer, proponer, escribir y hacer por nuestra comunidad.
Uno de ellos había estado escuchando el intercambio de opiniones sin intervenir, y finalmente lanzó una reflexión que me dejó francamente impactado. En una de sus partes medulares, dijo:“y en este rebote de ideas, que si fulano puede aliarse con tal o cual grupo para ganar la candidatura, que si a perengano lo impondrá la dirigencia nacional de su partido, que si zutano esta muy preocupado por MC,…. ¿quien está pensando en los pobres? ¿quien está pensando y proponiendo por los más desprotegidos?”
Agregaba: “y cuando le planteas estas preguntas a los políticos, pareciera que la respuesta es voltearte a ver con cara de que no entiendes nada y preguntan – ¿A que hora quieres que veamos eso? ¿Que no ves que Alfaro (o el contrincante de cada caso) nos está ganando?”
Yo me quedé sin habla. Me quedé pensando en las conversaciones que escucho entre panistas, pensé en lo que todos los días leo de militantes de todos los partidos en Face, en lo que leo en los periódicos o escucho en las entrevistas radiofónicas, y no me queda más que reconocer que tiene mucha y dolorosa razón.
Finalmente, alcancé a articular una idea más, y le pregunté: “Si no es a través de los partidos como hoy los conocemos, y si no creemos en la violencia y en la anarquía, ¿cual es la propuesta?”
Eso, me parece, es el verdadero reto que hoy tenemos enfrente.