Gracias, y Adiós
Guadalajara, Jal. a 14 de mayo del 2015
Gustavo Madero Muñoz, Presidente del CEN del PAN
Gustavo Macías Zambrano, Presidente del CDE Jalisco
El día de hoy quiero hacer un agradecimiento público al PAN.
Hace 30 años voté por primera vez. Para hacerlo investigue las propuestas de los partidos políticos y sus candidatos, y decidí que el PAN, en aquel 1985, era la mejor opción para México.
Me convenció su filosofía humanista. Me convenció la pasión con la que jóvenes y viejos panistas proponían la construcción de una patria ordenada y generosa y una vida mejor y más digna para todos. Me convenció el encontrar aquella tan estimada y ya desaparecida “camaradería castrense” en las tareas de promoción cívica, más que electorales.
La primera vez que tuve derecho a votar, a los 19 años de edad, lo hice como representante de casilla de Acción Nacional.
A partir de ahí tuve la oportunidad de atestiguar, y en alguna medida formar parte de la transformación que mi generación ha visto en México. Estuve presente en los discursos de Jesús González Schmall y Manuel Clouthier, y en la elección del Maquío como candidato a la presidencia.
Presencié aquel discurso de Carlos Castillo Peraza en 1993, en el que de manera muy emotiva narraba:
“Los astrónomos no habían terminado de descubrir nuestro sistema solar, y nosotros ya éramos demócratas. Los físicos no habían creado la bomba atómica, y nosotros ya éramos demócratas. Suiza no le había dado derecho de voto a las mujeres, y nosotros ya éramos demócratas. Los norteamericanos de color no podían ser admitidos en muchas de las universidades de su país, y nosotros ya éramos demócratas………”
Estuve presente en el debate en Guadalajara entre Diego Fernández de Cevallos, Adalberto Rosas y Javier Livas Cantú, precandidatos a la presidencia, y participe en la campaña de Diego, con el equipo que diseñó lo que sería el primer PREP en la historia del PAN.
Se me brindó la oportunidad de participar en el diseño de la propuesta del PAN de reforma electoral en Jalisco en 1994. Apoyé la precampaña a gobernador de Gabriel Jiménez Remus, y me sumé de inmediato y sin reservas a la campaña de Alberto Cárdenas Jiménez.
A lo largo de diez años, participé activamente en mucho de lo que el PAN aportó para lograr la transición democrática en Jalisco, y algunos años después, en México.
A partir del triunfo de 1995, el PAN me dio la oportunidad de seguir construyendo un México diferente desde otra trinchera; la del servicio público. Fui parte del congreso local y del federal, en momentos en los que todavía el PAN y sus dirigentes lo veían como la “trinchera ideológica” de Acción Nacional. Tuve el privilegio de participar de la construcción de legados históricos vinculados a nuestras plataformas y doctrina: la ley de transparencia, el instituto de las mujeres y el de la juventud, el servicio público de carrera entre otros.
Tuve la oportunidad de ver de cerca, de muy cerca, el ejercicio del poder, con todos o al menos muchos de sus claroscuros. Pude ver las desveladas, tensiones y presiones que los gobernantes deben soportar, tratando de evitar las constantes tentaciones que el poder ofrece, y sabiendo que en muchos casos no se puede elegir entre dos bienes el mayor, sino desafortunadamente entre dos males el menor, en la mas grande e irremediable soledad.
En este camino, plagado de aciertos y de errores, encontré en el PAN y su filosofía un referente ético que impulsó a hacer, a aprender, a corregir y a seguir haciendo.
A ese PAN y a quienes formaron parte de él, a los militantes de buena fe que siguen viendo en su esfuerzo en el partido la vía de construir un México mejor, les estoy eternamente agradecido.
Pero ese PAN ya no existe. Desafortunadamente me tocó también ver su desaparición, mucho mas rápida de lo que yo hubiera esperado.
Supe siempre que ese poder corruptor afectaría a la organización y a sus gobiernos, pero creí que la historia, la institución, la filosofía y la dirigencia serían una fortaleza que mantuviera ese faro de ética en la política tan necesaria no solo para el PAN, sino para México entero. No fue así.
Mis convicciones siguen estando en los documentos básicos del PAN, pero la organización actual, particularmente su dirigencia a nivel local y nacional no tienen nada que ver con ellos. Las motivaciones y actuar de los actuales dirigentes no tienen nada que ver con aquellas que postulaba el PAN, ni con las mías. Por eso creo que es momento de irme, y el día de hoy presento a Ustedes mi renuncia al PAN. A ese PAN de hoy que no es ya al que me afilié y en el que creí.
De niño aprendí que en este río de la vida, cada quien debe remar su propia canoa porque nadie lo hará por ti, y que debe hacerse cada día el mayor esfuerzo por dejar este mundo mejor de como lo encontramos. Hoy esa sigue siendo mi convicción, y seguirá siendo mi actuar.
Seguiré buscando desde la sociedad contribuir a la construcción de un México mas justo, mas ordenado y generoso para todos.
Alonso Ulloa Vélez